TRANSMITIMOS AL MINISTRO DE AMBIENTE NUESTRO RECHAZO A EL PROYECTO ARAZATÍ (NEPTUNO)
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TRANSMITIMOS AL MINISTRO DE AMBIENTE NUESTRO RECHAZO A EL PROYECTO ARAZATÍ (NEPTUNO)

Una delegación de la Red Unión de la Costa se reunió con el titular y técnicos del Ministerio de Ambiente para trasmitir las objeciones de la sociedad civil y la academia al proyecto Arazatí, de extracción de agua del Río de la Plata para el abastecimiento del área metropolitana.

A partir de las declaraciones del Ministro de Ambiente Cdor. Robert Bouvier,  donde anunció el comienzo de las obras de Proyecto Arazatì (Neptuno) en febrero del 2024, desde la Red Unión de la Costa (RUC) emitimos un comunicado de repudio por considerar los dichos totalmente inadecuados. Denunciamos la violación del procedimiento legal de evaluación de impacto ambiental, ya que el Ministro anunció el inicio de las obras cuando el trámite de autorización ambiental previa (AAP) recién estaba en fase de previa a la evaluación (el proponente ni siquiera había enviado el documento final para ser evaluado por los técnicos de la DINACEA). Luego de que el Informe de Evaluación Ambiental ingresa a la DINACEA, la misma tiene 10 días hábiles para expedirse y ese tiempo se puede interrumpir si hay solicitudes de información complementaria por parte del órgano estatal. Recién después de eso el proponente elabora un Informe Ambiental Resumen, que se pone de Manifiesto por el plazo de 20 días hábiles para recibir comentarios de la ciudadanía.

Se supone que luego de esa instancia el Ministerio se toma su tiempo para evaluar los comentarios e incorporarlos en la evaluación del proyecto. Posteriormente, se convoca a Auduencia Pública, para lo cual también hay que dar un plazo prudencial para su comunicación. Entonces, sumando todos esos requerimientos, ni en el escenario (irreal) de que el proyecto no tuviera ninguna objeción, no darían los días para iniciar las obras en febrero. Para sorpresa de la RUC, a partir del comunicado que publicamos y que hicimos llegar al Ministerio, fue que desde la secretaría del despacho ministerial se nos convocó para tener un encuentro presencial con el Ministro. Con gran expectativa, el pasado 17 de enero asistieron a dicha reunión una delegación de tres personas en representación de la Red Union de la Costa: Florencia Cesilia, Sofía Mancilla y el Mag. Bernardo Zabaleta. Los recibieron el propio Ministro y el Lic. Luis Anastasía del Área de Evaluación de Impacto Ambiental, quienes manifestaron tener interés en  escuchar que es lo que teníamos para decir. 

Es en este contexto que informamos a la población que al ministro de ambiente Robert Bovier y al Lic en Oceanografía Biológica Luis Anastasia (quienes nos recibieron muy amablemente), les advertimos de primera mano, que el proyecto Arazati Neptuno no solo no cumple con la “Regla de Oro” al no ser una nueva fuente de abastecimiento con capacidad de cubrir las necesidades de abastecimiento en caso de que la fuente principal falle, sino que tampoco cumple con otro de sus argumentos centrales que es acercarse al objetivo de desarrollo sostenible (ODS) número 6. Dicho ODS pretende lograr un acceso universal y equitativo al agua potable y a servicios de saneamiento e higiene adecuados, así como mejorar la calidad del agua a nivel global. «La empresa ha de gestionar de forma sostenible los recursos hídricos en la creación de sus productos y servicios…»

Sin embargo sabemos que el acceso universal al agua potable no estará garantizado, puesto que las características del agua de Arazati, son altamente complejas como para potabilizar, sabemos que para atacar cianobacterias y cianotoxinas se plantea el uso de ozono, pero cuando a los bromuros (que son componentes que están en el agua de mar) se le pone ozono, se oxidan y se transforman en bromatos: un compuesto tóxico y cancerígeno, para que esto funcione, y que se puedan eliminar las cianobacterias, hay que controlar muy bien la cantidad de ozono que se le aplica al agua. Sabiendo que la zona de Arazatí es una de las más afectadas por floraciones de cianobacterias en el Río de la plata ((Mendez. C (2022) “Investigadores reportan que en la zona de Arazatí las floraciones se dieron en todos los meses del año”)) nos preguntamos: cuáles son las estimaciones que hace la consultora en términos de costos y riesgos de la tecnología a aplicar? Esa pregunta no pudo ser respondida por el Ministro ni por Anastasía, ya que el documento elaborado por la consultora recién ingresó el 8 de enero al Ministerio y, según explicaron, aún no ha sido evaluado en profundidad (o no quieren hacer público ese dato). 

Ahora bien, suponiendo que la  tecnología para paliar el problema de las floraciones de cianobacterias funcionara bien, aún existen otros problemas en el agua de Arazati que también representan riesgos para la salud, aumento de los costos de potabilización o directamente la imposibilidad de potabilizarla: niveles de salinidad por encima de los permitidos para potabilizar (aunque el Ministerio de Salud puede mover los límites arbitrariamente) en períodos prolongados y altos contenidos de materia orgánica (estados que en general se alternan).

En relación con la salinidad, los estudios de las características del medio físico realizado por la consultora “no pasan ni una tesis de grado”, según consignó Zabaleta durante la reunión. Por un lado, se habla del cambio climático para justificar la construcción de la obra, pero a la hora de tener en cuenta los efectos del mismo en las condiciones del agua bruta, como la salinidad, no se contemplan la previsiones de cómo pueden impactar en esta zona del mundo: aumento de la variabilidad y de los eventos extremos. La previsión para cuando haya salinidad alta es la construcción de un polder como reservorio de agua dulce, que va a tener un costo enorme Zabaleta explicó en la reunión que el modelo usado para estimar los parámetros del polder, se basa en datos desactualizados y descontextualizados y que eso pone en duda los resultados del dimensionamiento y características que tendría que tener.

En los momentos en que baje mucha agua de la cuenca y la salinidad sea baja,   pueden llegar grandes cantidades de biomasa y de materia orgánica que cuando se mezclan con cloro puede convertirse en trihalometanos (Rios, D. “Trihalometanos en agua potable”: https://www.257.uy/post/trihalometanos-en-agua-potable).  La planta siempre va a estar poniendo parches a los problemas que surgen a partir de las características del medio físico, esto no garantiza el acceso al agua potable ni mejora su calidad. Tampoco se le da una gestión sostenible ni eficaz, dado que a cada problema se le encuentra una solución costosa que no tiene garantías para el futuro. En los momentos de déficit hídrico, como los que vivimos en los últimos años Niña, será cuando las condiciones del agua sean las menos adecuadas para potabilizar y es justamente para esos momentos que se fundamenta la obra. No podemos proyectar a futuro cuándo o con qué frecuencia vamos a tener déficit hídrico pero sí se puede prever que los eventos van a ser cada vez más extremos.

Acordamos que necesitamos una segunda fuente de abastecimiento de agua potable, pero el proyecto Arazati (Neptuno), no es la solución.